Papeles en nogada

Háblame de la antigüedad de tus banderas,
del color imposible de tu árboles,
del sonido que acampa en tus viejas pagodas
donde ocultas griales y tumultos.

Háblame del silencio en que el ruego naufraga
en la boca que cierra su desquiciada vocación de suspiro
mientras se nos cuartea el corazón.

Háblame de tus manos en las drizas del día
y en la fabricación de los guerreros que comen pan de ayer.
Háblame de lo que eres incapaz de soñar
y de lo que has soñado ya demasiadas veces.

Tráeme tus raíces de corales y tus miles de caracoles rotos
y entre los dos echemos de la playa
a ese invasor
o afeitemos sus barbas de gigante con nuestra mágica navaja de futuro.

Hablemos a la luz de una fogata alimentada a sol,
en plena noche con un sol de noche y una aurora boreal
tallada por la aguja del último sextante
encima de la gracia y de la pena.

Acércate con tu hermosa condición de jinete hacedor de delfines
y trae las mareas y los vientos que fundan los puntos cardinales.
Ven con tu poseidón y tus tritones
a mis mundos con geas de cabelleras largas
y caballos marinos y ballenas que duermen su última canción de cara al sur.

Haz un hueco en mi cáscara de nueces navegantes
y rescátame en tu barco de papel.