No pierdo el tiempo en llantos

Cuando una entiende que se va a morir
y amó la vida como yo la amé, el tiempo es largo
y se pueden hacer todas las cosas.

Una se va a morir con todas sus cuentitas ajustadas.
La magia cobra espacio,
nada importa más que ser feliz
o alegre
instante tras instante.

Así que yo me enhebro como la cuenta rota,
como el eslabón roto,
en la cadena de los despropósitos.

Nada tiene el vuelo ni la envergadura de alas de la muerte
entonces
todo es chiste
todo es simple
nada roza el ritual de la tragedia
nada merece enojo
nada llanto.

La libertad nos llega de maneras insólitas.

Por eso yo
vuelo, navego, canto, me río con los tontos que me tocan en suerte,
y corro con la vaina al malparido.

A esta altura, el bien es un idioma y el mal un infortunio
al que matar de espanto.

¿Qué tengo que perder?
Díganme ustedes...