Inflore-ser


Voy del canto al olvido y de repente
crecieron telarañas.

Voy del canto al olvido
con un plumero inútil y un tarro de lejía
pero

en el rostro del día está el poniente
con su boca de sal
su capa de tormentos
sus ciudades vacías de mañanas
sus velas consumidas
sus velorios
y un camposanto largo como un mundo sin mí.

Voy del canto al olvido
porque en la boca escampan los recuerdos sonoros
y devuelve un diluvio sin manzanas.

Creo que voy a regresar por el camino inverso.

Voy del olvido al canto
si no hay forma
de que nazcan de pie las alegrías*
coloreando balcones y terrazas.

Huyo de tanto olvido en los recuerdos
y de viejos clarines que reclaman
el toque de silencio por aquella.

Yo regreso hacia el canto
con esta migración de manantiales.

*Las alegrías son unas plantitas muy simpáticas y humildes que no paran de dar flores de tantísimos colores durante toda la estación cálida. No sé si en otros lares se llamarán así, pero creo que tienen un nombre maravilloso y muy de acuerdo con su comportamiento floral.